C√≥mo PREVENIR EL SUICIDIO en ni√Īos y adolescentes

La conducta suicida es un fenómeno complejo, multicausal y multidimensional cuya delimitación, abordaje, tratamiento y prevención, requiere de un enfoque amplio que incluya variables biológicas, psicológicas y sociales (Fonseca-Pedrero et al., 2019).

En el √ļltimo informe sobre causas de muerte en Espa√Īa del Instituto Nacional de Estad√≠stica (INE, 2018), se revela que m√°s de tres mil quinientas personas perdieron la vida por suicidio. Un tercio eran menores de 45 a√Īos, de los cuales 7 eran ni√Īos o adolescentes (0’1% cada 100.000 habitantes).

A esta cifra habr√≠a que a√Īadirle casos que no se contabilizan en este apartado por diversas circunstancias, as√≠ como tener en cuenta las tentativas de suicidio que no llegan a consumarse y la ideaci√≥n y planificaci√≥n. Si analizamos en detalle las franjas de edad, vemos que entre los 15 y los 19 a√Īos pasamos de ese 0’1% al 3% por cada 100.000 habitantes; de 20 a 24 a√Īos hablamos casi de un 4%, hasta llegar pr√°cticamente al 8% en la franja de 40 a 44 a√Īos.

¬ŅSe puede prevenir? ¬ŅCu√°les son las se√Īales de alarma en poblaci√≥n infantil y adolescente?. Las investigaciones indican que un 45% de las personas que se suicidan acudieron a su m√©dico de atenci√≥n primaria en el mes previo y hasta un 77% durante el a√Īo anterior, ascendiendo esta cifra el 90% si hablamos de adolescentes (McCarty et al., 2011).

M√°s de 800.000 personas se suicidan cada a√Īo (OMS, 2014). El suicidio consumado en poblaci√≥n adolescente y adultos j√≥venes (15-29 a√Īos) es la segunda causa de muerte a nivel mundial. En este metaan√°lisis (Lim et al., 2019) se encontr√≥ que, para adolescentes, la prevalencia anual de intento de suicidio fue del 4,5% y la de ideaci√≥n suicida del 14,2%. En Espa√Īa la de intento de suicidio es del 4% y la de ideaci√≥n un nada desde√Īable 30%.

¬ŅPor qu√© las personas se suicidan?

Existen multitud de modelos te√≥ricos que pretenden determinar la etiolog√≠a que subyace a la conducta suicida, pero todos se fundamentan de una manera u otra en el modelo cl√°sico de vulnerabilidad-estr√©s, ya mencionado en las ENTRADAS SOBRE ABANDONO ESCOLAR TEMPRANO ūüĒć.

Dos personas pueden desarrollar la misma conducta suicida mediante mecanismos etiológicos diferentes, de la misma manera que los mismos mecanismos causales pueden dar lugar a diferentes tipos de conductas suicidas. A día de hoy, dichos mecanismos son apenas comprendidos (Cha et al., 2018).

Los modelos más actuales de conducta suicida son los de O’Connor y Portzky, 2018. Por otra parte, en el trabajo de Fonseca-Pedrero muestran un modelo de red de conducta suicida, salud mental y bienestar emocional en adolescentes.

Cada persona tiene una red propia que puede conducir o no a un determinado comportamiento suicida en función de la interacción entre el estado mental, la carga de estrés ambiental y el grado de resiliencia. La comprensión de la conducta suicida implica reconocer la existencia de factores de riesgo y de protección, así como factores precipitantes.

Detección, Evaluación y Prevención de la CONDUCTA suicida

Como toda buena evaluaci√≥n, el proceso de recabar informaci√≥n debe estar basado en los modelos psicol√≥gicos te√≥ricos con mayor respaldo cient√≠fico. Se utilizar√°n distintas metodolog√≠as (entrevistas, autoinformes, cuestionarios, pruebas estandarizadas, etc), obteniendo informaci√≥n de diversas fuentes y mediante distintos informantes (familiares, profesores, compa√Īeros de clase y el propio alumno).

No s√≥lo hay que conocer y tener en cuenta los factores de riesgo, de protecci√≥n y precipitantes sino tambi√©n el estado de salud mental general, para lo que el profesional debe estar cualificado y debidamente formado. Este y otros asuntos deben ser tratados por psic√≥logos y los servicios de orientaci√≥n de los colegios e institutos deben contar con la figura del PSIC√ďLOGO ESPECIALISTA EN EDUCACI√ďN ūüĒć para la detecci√≥n de patolog√≠as. Tan importante es una buena evaluaci√≥n inicial como en las fases de monitorizaci√≥n y seguimiento del caso (Labouliere et al., 2018).

El grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida. I. Evaluación y Tratamiento. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (2011) elaboró una lista de buenos instrumentos de evaluación que sirven como apoyo para el profesional.

En Espa√Īa tenemos una herramienta reciente llamada SENTIA (Escala de Conducta Suicida para J√≥venes, de Fonseca-Pedrero y colaboradores), pero la m√°s empleada suele ser la C-SSRS- Columbia-Suicide Severity Rating Scale (Posner et al., 2011).

¬ŅQu√© hago si un alumno amenaza con suicidarse?

Siempre que sospechemos o conozcamos situaciones de riesgo relacionadas con el comportamiento suicida (no sólo la comunicación de realizar el acto, sino también la ideación o un cambio de comportamiento llamativo), deberemos seguir un protocolo de seguridad e intervención que incluya al menos dos cosas:

‚úĒÔłŹ Estrategias de prevenci√≥n

‚úĒÔłŹ Estrategias de actuaci√≥n

En el ámbito educativo se deben seguir protocolos de seguridad e intervención realizados por profesionales de la psicología y especializados en educación, como este de Jose Antonio Luengo, actualizado a 2021.

Otro material interesante es el del presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS), Javier Jiménez Pietropaolo. Este psicólogo clínico elaboró, junto con una serie de colaboradores, esta guía para docentes de la Comunidad de Madrid.

Debemos colaborar entre todos para acabar con esta lacra que se lleva cientos de miles de vidas al a√Īo y prevenir desde el √°mbito educativo. Los PROGRAMAS PSICOEDUCATIVOS DE PREVENCI√ďN ūüĒć pueden evitar que un suceso de estas caracter√≠sticas tenga lugar.

J_Arg√ľeso

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