Los 27 Modelos de Intervenci√≥n Conductual PARA NI√ĎOS CON AUTISMO

Por sorprendente que parezca, no hay actualmente evidencia suficiente para determinar con precisión qué acercamientos de intervención específica conductual son los más efectivos para casos individuales dentro del espectro del autismo.

Una de las intervenciones m√°s implementadas es la Intervenci√≥n Conductual Intensiva Temprana (ICIT). En los √ļltimos quince a√Īos se ha evaluado su eficacia sobre la base de diversos par√°metros, entre ellos la intensidad y la duraci√≥n de la intervenci√≥n, dejando de lado otros igual de relevantes y que analizaremos detenidamente.

Los estudios relativos a los programas ICIT o EIBI (Early Intensive Behavioral Intervention, por sus siglas en inglés) fueron revisados en este artículo, para el periodo comprendido entre 2005 y 2015. El objetivo era documentar los componentes de su utilización basándose en el modelo de Dane y Schneider (1998), de acuerdo con las directrices PRISMA.

La ICIT se basa en los principios del An√°lisis Conductual Aplicado (Applied Behavior Analysis (ABA) Therapy), cuyos programas comparten los mismos elementos:

  • Programaci√≥n para la generalizaci√≥n al ambiente natural
  • Ense√Īanza de ensayos discretos
  • T√°cticas de incitaci√≥n y desvanecimiento
  • Refuerzo y toma de decisiones basada en resultados

Es decir, son una serie de técnicas que se utilizan en situaciones del día a día con el objetivo de disminuir o aumentar los comportamientos deseados.

Los principios b√°sicos son los que todo psic√≥logo conoce: un comportamiento concreto se ver√° debilitado o potenciado por sus consecuencias, pudiendo ser tambi√©n producto de un ambiente determinado. El comportamiento pasado puede anticipar el que suceder√° en el futuro, teniendo en cuenta tambi√©n aquellas personas o situaciones que est√©n reforzando dicho comportamiento. As√≠ mismo, el refuerzo positivo o negativo no implica ¬ęalgo bueno¬Ľ o ¬ęalgo malo¬Ľ como muchos creen, sino que es m√°s una herramienta para ¬ępresentar o quitar¬Ľ.

El National Professional Development Center on Autism Spectrum Disorders (NPDC) ha identificado 27 intervenciones focalizadas y basadas en ABA, incluyendo Intervenci√≥n Basada en Antecedentes, Ense√Īanza de Ensayos Discretos, Refuerzo, Estimulaci√≥n, An√°lisis de Tareas o Apoyos Visuales (Wong et al., 2014).

C√≥mo saber si un programa de INTERVENCI√ďN PSICOL√ďGICA es bueno

La cantidad (o dosis de intervención) es una variable ampliamente estudiada en la literatura científica, junto con la adherencia, pero las evaluaciones sobre la calidad de la implementación siguen siendo la excepción más que la regla (McMahon & Cullinan, 2014).

  • La dosificaci√≥n se refiere al grado de exposici√≥n de los participantes a la intervenci√≥n ofrecida. De los estudios analizados en el primer art√≠culo citado, la cantidad variaba entre 15 y 35 horas por semana con una duraci√≥n de entre seis meses a tres a√Īos. Algunos autores defienden que, a mayor cantidad de horas por semana y duraci√≥n del programa, mayor beneficio para los ni√Īos; mientras, otros se√Īalan que no es ya tanto esto lo que influye sino las caracter√≠sticas del ni√Īo, la familia y el terapeuta.

  • La adherencia se refiere a la medida en que la intervenci√≥n cumpli√≥ con el programa propuesto. Las intervenciones que se mencionan con mayor frecuencia incluyen la ense√Īanza de ensayos discretos, la ense√Īanza del entorno natural y la ense√Īanza incidental. S√≥lo nueve de los estudios (un 32%) realizaron una evaluaci√≥n de cumplimiento del programa o adherencia, de los cuales s√≥lo dos (8%) analizaron la relaci√≥n entre esta variable y los efectos de la intervenci√≥n.

  • La diferenciaci√≥n sirve para distinguir entre dos tipos de intervenci√≥n e identificar qu√© componente del programa est√° relacionado con los efectos. El 62% de los art√≠culos evaluados (16), compararon la efectividad de dos tipos de intervenci√≥n como por ejemplo programas ecl√©cticos Vs. uno o dos programas basados en ABA con diferentes dosis. Sin embargo, ninguno de los estudios realiz√≥ una evaluaci√≥n de diferenciaci√≥n real para ver en qu√© medida los programas ofrecidos difer√≠an entre s√≠ y a qu√© componente del programa se pod√≠an atribuir los resultados. Sin este an√°lisis de los diversos componentes, es especialmente dif√≠cil determinar qu√© particularidades del EIBI representan las ventajas de este programa sobre otros. De hecho, aparte de la dosis, el contenido de cada tipo de intervenci√≥n est√° mal descrito y no se analiza en t√©rminos de diferenciaci√≥n.

  • La calidad de los servicios prestados se refiere al dominio del terapeuta sobre el programa, los conocimientos que posea y la relaci√≥n que establezca con el ni√Īo. S√≥lo el 7% (dos estudios) evalu√≥ esta dimensi√≥n. Aun as√≠, tampoco se analiz√≥ la relaci√≥n entre esta variable y los efectos de la intervenci√≥n.

  • La participaci√≥n es el grado de compromiso de los participantes en un programa de intervenci√≥n. Ninguno de los estudios seleccionados document√≥ este componente. Al igual que en el caso de la calidad, a falta de informaci√≥n sobre la participaci√≥n, el an√°lisis de los efectos no pudo demostrar si esta dimensi√≥n podr√≠a tener un impacto en los efectos del EIBI. En total, entre los art√≠culos evaluados, s√≥lo en diez (el 36%) analizaron los datos de dosificaci√≥n, un art√≠culo (4%) consider√≥ informaci√≥n sobre la adherencia, y otro (4%) incorpor√≥ tanto la dosificaci√≥n como la adherencia en el an√°lisis de los efectos.

Parece que la descripci√≥n de las intervenciones ofrecidas es a menudo general e imprecisa. Los autores suelen mencionar la dosis propuesta, pero no eval√ļan sistem√°ticamente el cumplimiento de este u otros par√°metros en la pr√°ctica, con lo que se hace dif√≠cil analizar e interpretar los efectos de la intervenci√≥n e identificar las variables que influyen en el progreso de los ni√Īos que reciben el programa.

Adem√°s, ninguno de los estudios analiz√≥ espec√≠ficamente la diferencia entre dos tipos de intervenci√≥n para ayudar a identificar espec√≠ficamente qu√© componentes del programa eran responsables de los efectos o el alcance de la diferencia entre los programas basados en ABA y los ecl√©cticos. En cambio, los autores generalmente usaron variables relacionadas con los ni√Īos (edad, nivel de funcionamiento adaptativo, CI o gravedad de los s√≠ntomas antes de la intervenci√≥n) para analizar los efectos de la intervenci√≥n, pero no examinaron c√≥mo estas variables se relacionan con las caracter√≠sticas de la intervenci√≥n recibida.

La mayoría de los autores no incluyeron una medida de fidelidad en sus estudios para ayudar a comprender el proceso de implementación y las relaciones entre la implementación y los resultados de la intervención, como sugiere Proctor et al. (2011), entre otros.

Intervención Conductual Temprana Intensiva ICIT

¬ŅM√©todo ABA como terapia para autismo?

En otros campos distintos al del autismo, los autores utilizan el modelo de Dane y Schneider para comprender mejor los factores responsables del progreso e interpretar los efectos a la luz de dicha informaci√≥n (Durlak & DuPre, 2008). La implementaci√≥n de un protocolo de intervenci√≥n no est√° garantizada, y los programas pueden ser modificados o adaptados en la pr√°ctica. Sin datos de implementaci√≥n, es arriesgado concluir que una intervenci√≥n es efectiva porque podr√≠a diferir de la originalmente propuesta. El riesgo es a√ļn mayor en el caso de una intervenci√≥n como la EIBI, que consiste en varios procedimientos que se aplican de manera diferente dependiendo del nivel de desarrollo y las necesidades de cada ni√Īo.

Sabemos que en la literatura científica se recomienda una intervención con programas EIBI de 25 a 40 horas por semana durante un período de 12 a 24 meses (Fava & Strauss, 2014). El problema es que, hasta la fecha, no parece haber un consenso sobre lo que constituye EIBI. Las definiciones difieren de un programa o estudio al siguiente, lo cual dificulta el acceso a herramientas de evaluación estandarizas.

En la era de las <Prácticas Basadas en la Evidencia>, es crucial que las medidas de implementación se incorporen en futuras investigaciones y que se analicen en la evaluación de los efectos. En cuanto a su contribución al entorno clínico, dichas medidas podrían servir de guía para aplicar y evaluar prácticas, además de garantizar la estandarización entre centros.

A pesar de la importante contribución del trabajo del NPDC con respecto a la implementación y evaluación de la intervención focalizada, pocas herramientas o métodos parecen estar disponibles actualmente para los centros de intervención que quisieran implementar buenas prácticas en programas integrales (Wong et al., 2014).

A pesar de los grandes avances, sigue habiendo una brecha entre los conocimientos cient√≠ficos y los servicios prestados en varias esferas educativas, en particular los destinados a los ni√Īos con TEA (Odom, Collet-Klingenberg et al., 2010). Por lo tanto, la aplicaci√≥n del conocimiento no siempre est√° garantizada, y los centros de intervenci√≥n no siempre tienen la capacidad de traducir fielmente las mejores pr√°cticas en sus servicios.

Para realizar una correcta intervenci√≥n debe tenerse en cuenta tanto la pr√°ctica basada en la evidencia como un conocimiento, respeto y comprensi√≥n profunda de los ni√Īos con TEA y de sus familias por parte del terapeuta. As√≠ lo indica este reciente estudio de Forment-Dasca sobre los modelos Denver y SCERTS, resultado coincidente con la literatura cient√≠fica y la propia experiencia profesional.

Entonces, ¬Ņqu√© modelo es mejor en cada caso particular? Como dicen Warren et al., en esta revisi√≥n sistem√°tica, hay que tener en cuenta el contexto, la familia, las preferencias, la personalidad, el grado y las caracter√≠sticas de la persona para poder determinarlo. No obstante, si atendemos a los resultados de este metaan√°lisis sobre 34 estudios que hasta 2009 hab√≠an analizado la ICIT, en la actualidad y en ausencia de otras intervenciones con una eficacia establecida, la <Intervenci√≥n Conductual Temprana Intensiva> deber√≠a ser elegida preferentemente para los ni√Īos con autismo.

La IDENTIFICACI√ďN E INTERVENCI√ďN TEMPRANA ūüĒć en ni√Īos y ni√Īas con autismo es fundamental para un desarrollo √≥ptimo y una ganancia de autonom√≠a.

J_Arg√ľeso

error: Cuesta mucho trabajo formarse